Exposición

Ricardo Muñoz / Aurora Noreña

Exposición
Hasta el 14 de nov
Galería Enrique Guerrero
Calle General Juan Cano 103
San Miguel Chapultepec II Sección
hoy abierto10:0019:00

Galería Enrique Guerrero presenta dos exposiciones simultáneas:

Ricardo Muñoz Izquierdo, hiperpsicorealismoneorupestre

Muñoz se sumerge en el hiperpsicorealismoneorupestre. Este neologismo creado por él, circunda y apresa todo su imaginario desarrollado desde hace algunos años. El artista, seducido por el idealismo, es consciente de que crear un movimiento o filosofía que pueda ser seguido por millones de personas y, a su vez, encarnar a un gurú chamanicolujurioso es una labor casi idílica y hasta cómica en este momento histórico. La velocidad y el exceso de actualidad, su efervescencia inocua y la ametralladora de imágenes ligeras y hasta la imposibilidad de un contacto entre cuerpo, fluidos y tacto natural.

A nivel teórico, este movimiento insurgente que emerge, se construye a partir de un imaginario nutrido por conceptos como: el exceso, el movimiento Pánico, la fragmentación, la psicodelia, la repulsión, lo monstruoso, la perversión y la literatura, entre muchos otros ejes de dislocación de la realidad que han acompañado a Muñoz durante su trasegar por las artes visuales.

El Hiperpsicorealismoneorupestre se posiciona en una brecha que une la modernidad y la contemporaneidad, una actualización del dibujo y sus variantes, una hibridación entre lo primitivo y lo inmediato. Muñoz logra una sofisticación del imaginario de su entorno y contexto, realiza una lectura auténtica y no deja de impulsar los limites dentro de sus posibilidades creativas.

En esta muestra percibiremos un detritus del interior, una dermis de la pintura surreal y unas imágenes en movimiento cargadas de exploraciones técnicas, narrativas, y performáticas, en las cuales, el dibujo tradicional sobre papel no deja de conversar con los silentes momentos incomodos de nuestro interior.

Quedamos en espera del decálogo de este nuevo ismo el cual es solo un pretexto para ponerle cabeza a un cuerpo onírico, deformado, especulativo y fragmentado del cual hacemos parte.

Aurora Noreña, Tepalcates

Según el Diccionario del náhuatl en español de México de Carlos Montemayor, el vocablo tepalcate viene del náhuatl tapálcatl que puede significar: pedazo de cualquier utensilio de barro, trasto de barro y/u objeto doméstico de barro viejo o inservible.

A partir de la exposición Prehispanic America. Time and Culture (Santiago de Compostela, España, 1997), y de su respectivo catálogo, que se supo de la existencia de casi 1,800 piezas arqueológicas pertenecientes a un hasta entonces, desconocido acervo privado. La colección, inventariada de manera exhaustiva en el catálogo, y embodegada desde hace más de 20 años debido a procesos judiciales, pertenece al traficante costarricense Leonardo Patterson, conocido marchante de piezas arqueológicas -tanto originales como falsas-, que ha sido perseguido durante décadas por la Interpol debido a su probada participación en algunos de los casos más sonados de robo y tráfico de bienes culturales en el mundo.

Las piezas arqueológicas producto del tráfico ilegal son, desde el momento mismo de la sustracción que borra cualquier huella de la localización precisa del hallazgo, contenedores vacíos, objetos que han perdido sus significados intransferibles, por lo que se puede decir que los objetos de barro de la colección Patterson fueron reducidos a tepalcates, es decir, a trastos inútiles, a fragmentos mudos. El trabajo de Noreña persigue, al evocar a algunas piezas de dicha colección -todas ellas vasijas-, volverlas a cargar de contenidos (si bien no tienen nada que ver con los iniciales), para regresarlas a nuestro imaginario y repatriarlas de manera simbólica.

Las reinterpretaciones tridimensionales, remanentes de aquellos receptáculos, adquieren nuevos sentidos en el campo del arte contemporáneo articulándose tanto como testimonios del tráfico de bienes culturales. y derivas de una hibridación con las artesanías y el diseño mexicanos, que como composiciones escultóricas totalmente independientes.

Para dichos fines Noreña se sirve de una técnica a la que llama: la técnica de la silla Acapulco, un diseño moderno mexicano que sigue siendo muy popular tanto en México como en el resto del mundo. Esta silla tiene su origen en los años 50, en el mítico destino turístico que lleva su nombre, y que, emulando antiguas técnicas prehispánicas de tejido, logró un diseño fresco y ventilado para utilizarse en la costa.

Aunque distantes en tiempo y circunstancias, la silla Acapulco y las vasijas prehispánicas comparten un estado de vulnerabilidad dada en el caso de las vasijas por su predisposición al tráfico ilegal y la copia burda y en el de las sillas por la imposibilidad de reclamar derechos sobre su reproducción debido a no contar con copyright o derechos de autor.

Las esculturas/tepalcates de Noreña son objetos suaves y en tensión con un alma o estructura metálica que ha sido tapizada con cordones plásticos de colores de acuerdo a distintos patrones de urdimbre y composiciones cromáticas. Las inusitadas formas de superficie sutiles y complejas -que atraen la mirada tanto a los detalles como a la complementariedad entre estructura y envolvente-, resultan de una síntesis formal de objetos que según la artista, han sido considerados injustamente obras menores (no a la altura de la escultura).

Por su cercanía al lenguaje contructivo del mueble y como dibujos tridimensionales de objetos cotidianos del pasado, hacen alusión tanto al cuerpo como indirectamente a imaginarios y prácticas artesanales, primordialmente femeninas, del horizonte mesoamericano ya sea del Occidente de México (Nayarit y Colima) y de la cultura maya, como de Centroamérica (Costa Rica) y de las culturas andinas (Ecuador y Perú).

— Galería Enrique Guerrero