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Germán Venegas

Germán Venegas

Vaciar y llenar

Exposición

-> 31 agosto 2023 – 21 octubre 2023

Proyectos Monclova presenta la exposición Vaciar y llenar de Germán Venegas, curada por Patrick Charpenel.

La muestra abarca una parte de la producción pictórica y escultórica del artista, tomando como punto de partida la línea la espiritualidad que el artista extiende hacia sus prácticas creativas, principalmente a través del uso consciente y meditado de las herramientas, los materiales y su aplicación sobre diversas superficies. La exposición se conforma por piezas elaboradas con distintas técnicas y en diversos medios, como obras hechas con tinta china sobre papel de arroz, dibujos al carboncillo, pasteles sobre papel, óleos y acrílicos sobre tela, así como esculturas y relieves de madera. Por más de dos décadas, el trabajo de Venegas ha transitado por una gran variedad de temas, entre los que destaca su pensamiento espiritual centrado en el budismo zen. El artista extiende su quehacer espiritual a su práctica artística, a partir de la creación consciente de sus obras. Cada talla en madera y pintura conlleva un trabajo de consciencia tanto en la aplicación de pigmentos, como en la labranza de los bloques de madera.

La exhibición también muestra obra en la que se evidencia el interés de Venegas por mitología prehispánica y, principalmente, la cosmogonía mexica. Se presentan relieves y esculturas provenientes de la serie “Tlalocan”, centrada en la representación de Tláloc y en la que predominan figuras provenientes del imaginario mexica: tlaloques y pirámides. En estas piezas, Venegas aprovecha las formas naturales de la madera, haciendo de la talla su técnica más reconocida.

De la serie “Miscelánea” se exponen pinturas hechas con carboncillo y pastel en las que el motivo principal es la muerte y la superposición de figuras antropomorfas, así como figuras con una fuerte influencia del arte prehispánico.

Germán Venegas (La Magdalena Tlatlauquitepec, Puebla, 1959) es un pintor, escultor, dibujante y grabador mexicano. Es reconocido como uno de los representantes de la generación de artistas que durante la década de los ochenta irrumpió con gran vigor en la escena de la cultura nacional, a quienes calificaban como neomexicanistas. Destaca en su obra el expresionismo vuelto tallas de mediano y gran formato, la irrupción del color en su obra plástica y la exploración formal en sus dibujos hechos con carbón y tinta, a modo de cuestionamiento sobre su propia tradición (en tanto que artista cultural y técnicamente formado en México).

Es egresado de la Escuela Nacional de Pintura, Escultura y Grabado, del Instituto Nacional de Bellas Artes. Fue acreedor al premio de adquisición en el III Encuentro de Arte Joven en 1983. Ha sido miembro del Sistema Nacional de Creadores de Arte en cinco ocasiones: 2001, 2004, 2010, 2014 y 2020. Obtuvo el apoyo del Programa de Fomento a Proyectos y Coinversiones Culturales también en 2000. Su obra se ha expuesto en México y en el extranjero (Estados Unidos, Japón, España, Guatemala, Brasil, Alemania, Ecuador, Australia, Cuba, Italia, Francia, China e Inglaterra, Países Bajos) y se incluye en colecciones del Museo de Ponce en Puerto Rico, el Museo de Arte Moderno de la Ciudad de México, el Museo Metropolitano de Nueva York y el Museo Extremeño e Iberoamericano de Arte Contemporáneo en Badajoz, España, el Museo de Arte Carrillo Gil, Marieluise Hessel Collection, Hessel Museum of Arts, CCS, Bard, N.Y. Museo Tamayo Arte Contemporáneo, entre otros.

— Proyectos Monclova

Dentro del espectro de la doctrina budista, la denominada Tradición Zen se centra en una serie de preceptos que son fundamentales: la meditación sentada zazen, una comprensión profunda de la mente y la proyección de dicha comprensión en la vida diaria. Desde esta perspectiva espiritual, el Zen no se centra en el simple conocimiento intelectual del mundo, pues procura tener un mayor grado de consciencia, subrayando así una comprensión directa de nuestra realidad prajñā. Aquí uno dirige toda la atención a la auténtica naturaleza de la mente y el meditador debe ser siempre consciente de la totalidad de los fenómenos presentes en lugar de centrarse en un solo objeto (evitando de esta manera que la mente tenga interferencias, conceptualizaciones o búsqueda de objetivos). Esto explica por qué para esta clase de meditación el conocimiento no es entendido como la simple acumulación de datos o la descripción de fenómenos. La iluminación Zen, en oposición a la clásica concatenación racional y lógica del conocimiento científico, se apoya en las cosas que aparecen naturalmente.

El artista poblano Germán Venegas (1959) trabaja a partir de esta línea de espiritualidad budista y, también, de forma complementaria, extiende esta búsqueda interior por conducto de prácticas creativas: a través de la aplicación meditada de pigmentos sobre diversas superficies o sobre el tallado calculado de bloques de madera. Estas dos figuras: el budismo y el arte, visto superficialmente, parecen ser entidades de naturaleza contrapuesta que no se mezclan ni combinan de forma complementaria pero, en el universo de nuestro singular productor, parecen confluir naturalmente.

En sus investigaciones sobre la pintura, la escultura y el dibujo, Venegas procura entender, con profundidad y consciencia, el conocimiento empírico de la naturaleza, así como la importancia de los medios materiales —en tanto herramienta de conocimiento y expresión individual —. Así, nuestro artista, busca en la meditación budista una suerte de consciencia desapegada pero, en el arte, procura revelarnos la pureza visual y una especie de vacío contemplativo. Ambas vías forman parte de la vida y de las actividades que realiza y, es aquí, donde el budismo y el arte se encuentran y refuerzan.

La pintura, la escultura y el dibujo, como bien sabemos, son medios de expresión. Pero, más allá de la estructura formal que nos permite verter sentimientos dentro de los materiales, es la consciencia del creador la que delimita la forma de una obra y define el sentido de sus tonos. Por ello, en la obra de Venegas, materia y consciencia conforman los dos elementos fundamentales de la creación.

La presente exposición muestra la visión de un sujeto que, a través de sus disciplinadas rutinas, sus tiempos de meditación y sus creaciones artísticas, hace explícito un espacio de plenitud y ausencia. En consecuencia, estas obras son la expresión de una búsqueda sin fin y de un complejo hallazgo personal. A través de esculturas y pinturas de monos peludos, de dibujos de hombres alcoholizados, de míticos dioses, de budas meditando y de cuerpos desnudos, se despliega un espacio quebrado, un plano superpuesto que resalta la dualidad de nuestra naturaleza. Por ello aquí percibimos, complementariamente, lo que está lleno y lo que está vacío.

Patrick Charpenel