Exposición

Hic et nunc

Exposición

27 abr – 3 jul

Le laboratoire
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Avenida Vicente Suárez 69, Interior 2
Condesa
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Le Laboratoire presenta la exposición colectiva Hic et Nunc, con obras de Georgina Bringas, Fernando Garcia Correa, Alejandro Magallanes, Mario Núñez, Manuel Rocha Iturbide y Roberto Turnbull.

Hic et Nunc es una muestra especialmente diseñada para la Semana del Arte Zona Maco, sinergia entre algunos artistas de la galería y nuevos artistas representados, con el fin de fomentar nuevas correspondencias y fortalecer el espíritu de colaboración.

Hic et nunc _aquí y ahora_ nos lleva a pensar las cosas desde la (actual) realidad, conduciendo renovadas practicas discursivas no lineales que apelan a nuevos paradigmas, un andamiaje más colaborativo y solidario, un proceso constructivo con una estructura más horizontal. En su libro “Radicante”, Nicolas Bourriaud habla de nuevos modos de espacialización del tiempo:

“El mayor hecho estético de nuestro tiempo reside en el cruce de las propiedades respectivas del espacio y el tiempo, que transforma a este último en un territorio tan tangible como la  habitación de hotel en que me encuentro, o la calle ruidosa bajo mi ventana. (…) El arte de hoy parece negociar la creación de nuevas formas de espacio al recurrir a una geometría de la traducción: la topología. Remite al dinamismo de las formas, y designa a la realidad como un conglomerado de superficies y territorios, potencialmente desplazables."

Las obras presentadas en esta muestra (re)definen territorios que responden a una situación inédita. Invitan a deambulan en un ambiente incierto, inestable. “La caminata es uno de nuestros últimos espacios íntimos”, dice Francis Alÿs. La aparición del trayecto como principio de composición evidencia la construcción de nuevos códigos imaginarios: la errancia, la expedición o la orientación. Las obras se desarrollan en un recorrido de elementos (des)articulados, en una cartografía formada de espacios imbricados y cruces implícitos que aclaran los flujos de comunicación.

Como habitantes de esta ciudad caótica, en relativa pausa forzada, oscilamos entre la necesaria cohabitación y la aversión y la apatía de sus complejas características. Divagamos en un espacio de representación, impresión producida, evocación provocada. El individuo se inserta de manera resignada y se doblega, hasta cierto punto, a los dictados pandemicos. Italo Calvino, en sus “Ciudades invisibles” nos invita(ba) a reflexionar acerca del dilema que nos plantea enfrentar la vida cotidiana frente a las vicisitudes de la urbe:

“Tal vez estamos acercándonos a un momento de crisis de la vida urbana y Las ciudades invisibles son un sueño que nace del corazón de las ciudades invisibles. (…) Los futuros no realizados son sólo ramas del pasado: ramas secas.”  El deseo por transitar la ciudad y recobrar cierta normalidad nos vuelve espectadores de la vida del otro, con lo cual reflexionamos acerca de nuestra propia existencia. Antonio Artaud hablaba de su deseo de saborear su nada, de una suerte de pérdida constante del nivel normal de la realidad. “Si se pudiera reposar bien en su nada, y que esta nada no sea una suerte de ser, y no sea del todo la muerte. Es tan duro ya no existir, no ser ya, en alguna cosa. (…) Estoy en el punto donde ya no toco a la vida, pero tengo en mi todos los apetitos y la titilación insistente del ser.  Solo tengo una preocupación: REHACERME.”

— Le Laboratoire